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Ciudad de México.- Mientras en México crece la polémica por la propuesta de reducir más de un mes de clases debido al calor y al Mundial 2026, en Estados Unidos y Canadá —los otros dos países sede del torneo— no existen planes similares para modificar de forma masiva sus calendarios escolares. La comparación ha colocado bajo presión a las autoridades educativas mexicanas y abrió un debate más amplio sobre rezago educativo, infraestructura y prioridades públicas.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) planteó originalmente adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 al 5 de junio, cuando normalmente concluye a mediados de julio. La medida implicaría recortar alrededor de 30 a 40 días de actividades escolares para más de 29 millones de estudiantes de educación básica.
El argumento oficial combinó dos factores: las temperaturas extremas registradas en diversas regiones del país y la necesidad de facilitar la logística del Mundial de Futbol 2026.
Sin embargo, conforme avanzó la discusión, especialistas comenzaron a subrayar un dato incómodo para el gobierno mexicano: ni Estados Unidos ni Canadá anunciaron recortes nacionales equivalentes, pese a que tendrán una carga organizativa mucho mayor.
Estados Unidos albergará 78 de los 104 partidos del Mundial, incluidos todos los encuentros desde cuartos de final hasta la final. México tendrá únicamente 13 partidos, mientras Canadá organizará 13 más.
Aun así, el país que propuso reducir semanas completas de clases fue México.
Parte de la diferencia está en cómo funcionan los calendarios escolares de Norteamérica.
En México, el ciclo escolar suele incluir oficialmente entre 185 y 190 días de clase. Las vacaciones de verano duran aproximadamente entre cinco y seis semanas, generalmente desde mediados de julio hasta finales de agosto.
En Estados Unidos, en cambio, el verano escolar es mucho más largo. Dependiendo del estado y distrito, las clases terminan entre mayo y mediados de junio y se reanudan hasta agosto o septiembre. Eso significa vacaciones de verano de entre 8 y 12 semanas.
Además, el calendario estadounidense incluye más pausas distribuidas durante el año:
- una semana completa de “spring break” en primavera;
- vacaciones de invierno de dos a tres semanas;
- días pedagógicos;
- cierres frecuentes por tormentas, nieve o clima extremo.
Aun con más vacaciones, la mayoría de los estados estadounidenses mantienen entre 175 y 180 días oficiales de clase.
Canadá funciona de forma parecida. En varias provincias, el ciclo escolar termina a finales de junio y reinicia en septiembre, con vacaciones de verano cercanas a las nueve o diez semanas. También existen recesos invernales amplios y pausas de primavera.
La diferencia clave, señalan especialistas, no está solamente en la cantidad de vacaciones, sino en las condiciones estructurales de los sistemas educativos.
En Estados Unidos y Canadá es mucho más común que las escuelas cuenten con:
- aire acondicionado;
- calefacción;
- ventilación adecuada;
- comedores;
- bibliotecas;
- gimnasios;
- y programas extracurriculares.
En México, miles de planteles públicos todavía enfrentan problemas básicos de infraestructura. Según datos oficiales y diagnósticos educativos recientes, numerosas escuelas carecen incluso de suministro continuo de agua potable o electricidad estable.
Por ello, críticos de la propuesta sostienen que el problema de fondo no es el Mundial ni siquiera únicamente el calor, sino la precariedad histórica de las escuelas mexicanas.
La controversia también ocurre en un momento especialmente sensible para la educación nacional. Diversos organismos han advertido que México aún arrastra fuertes rezagos de aprendizaje derivados de la pandemia, particularmente en lectura y matemáticas.
Organizaciones como México Evalúa señalaron que reducir semanas completas del calendario podría profundizar desigualdades educativas en alumnos con menor acceso a apoyos académicos fuera de la escuela.
Otro punto que intensificó las críticas fue la percepción de improvisación gubernamental. Mientras el titular de la SEP, Mario Delgado, presentó el adelanto vacacional como una decisión prácticamente acordada, la presidenta Claudia Sheinbaum posteriormente matizó la propuesta y planteó que solamente algunos estados podrían modificar fechas dependiendo de sus condiciones climáticas.