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Ciudad de México.- En un movimiento que marca el fin de una gestión cuestionada por su cercanía con el poder político, la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en San Lázaro formalizó la exclusión de David Colmenares.
El actual auditor, quien operaba activamente para lograr su reelección, quedó fuera de la terna final al no figurar entre los tres mejores promedios de evaluación. Con este desplazamiento, la Cámara de Diputados abre la puerta a una renovación en el órgano técnico encargado de fiscalizar el gasto público.
El dictamen, aprobado por 37 votos a favor, es el resultado de la revisión de 3 mil 080 cédulas de evaluación, un proceso que, según el diputado Javier Herrera, presidente de la Comisión, priorizó el rigor técnico sobre las alianzas políticas previas.
Los perfiles en disputa
La terna que se someterá a votación en el pleno este mismo martes 10 de marzo está integrada por perfiles que combinan la especialización técnica con cargos estratégicos en la administración pública:
- Aureliano Hernández Palacios Cardel: Actualmente se desempeña como auditor especial del Gasto Federalizado, una posición clave dentro de la propia ASF que le otorga conocimiento interno de las auditorías estatales.
- Elizabeth Barba Villafán: Con una formación dual como contadora pública y abogada, representa la apuesta técnica y jurídica para encabezar el organismo.
- Luis Miguel Martínez Anzures: Titular del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), cuya trayectoria se ha centrado en la formación de cuadros burocráticos y la gestión pública.
Rumbo a la votación en San Lázaro
El dictamen llega al pleno en la sesión ordinaria de hoy, donde los legisladores deberán elegir por mayoría calificada a quien encabezará la ASF para el periodo 2026-2034. La designación es crítica, pues el nuevo titular será el encargado de auditar la primera mitad del sexenio de Claudia Sheinbaum y el cierre de las cuentas pendientes de la administración anterior.
La discusión en el pleno se anticipa intensa, bajo la sombra de un David Colmenares que, pese a sus intentos de cabildeo, no logró convencer a la Comisión de Vigilancia de que su permanencia garantizaba la independencia de la Auditoría.