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Teherán, Irán.- El gobierno de Irán confirmó este sábado la muerte del líder supremo Alí Jamenei, tras los ataques lanzados por Israel contra objetivos en territorio iraní. La información fue difundida por la televisión estatal, que señaló que el ayatolá fue abatido en el lugar donde se encontraba resguardado.
De acuerdo con los reportes oficiales, las autoridades decretaron 40 días de luto nacional y siete días de suspensión de actividades públicas. Medios iraníes también informaron que en los mismos ataques murieron familiares directos del líder, entre ellos su hija, su yerno y su nieta. Horas antes del anuncio de Teherán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había declarado que Jamenei había fallecido durante una ofensiva conjunta de su país e Israel.
Tras la confirmación iraní, se difundieron mensajes oficiales en los que se responsabiliza a ambos gobiernos por el ataque y se acusa a Washington de haber roto negociaciones diplomáticas en curso.
El embajador iraní ante la Organización de las Naciones Unidas sostuvo que su país ejercerá el derecho a la legítima defensa y afirmó que las conversaciones con Estados Unidos seguían abiertas antes de la ofensiva. En ese contexto, reiteró que el programa nuclear iraní estaba bajo supervisión internacional.
Los bombardeos provocaron daños en distintas zonas de Teherán y, según autoridades iraníes, dejaron decenas de civiles muertos y cientos de heridos, entre ellos estudiantes de una escuela alcanzada por uno de los impactos. En respuesta a la situación, Irán restringió el acceso a internet a nivel nacional.
En la región, se reportaron ataques y alertas en países vecinos. En Emiratos Árabes Unidos se registraron daños en el Aeropuerto Internacional de Dubái y heridos, mientras que Qatar y Abu Dabi activaron protocolos de emergencia. Israel, por su parte, declaró un estado de emergencia interno y cerró su espacio aéreo ante la expectativa de represalias.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México pidió a las partes privilegiar la vía diplomática y evitar una mayor escalada, al advertir sobre las consecuencias humanitarias del conflicto.