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Venezuela.- Caracas despertó este sábado bajo el estruendo de explosiones y el sonido persistente de aeronaves militares. Desde alrededor de las 02:00 hora local, residentes de distintos puntos de la capital reportaron detonaciones, columnas de humo y cortes de electricidad, en lo que posteriormente fue confirmado como un ataque “a gran escala” del Ejército de Estados Unidos.
El propio presidente estadounidense, Donald Trump, asumió la autoría de la ofensiva a través de un mensaje en su red Truth Social, donde aseguró que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, fue capturado junto con su esposa y trasladado en avión fuera del país. El anuncio, realizado sin ofrecer pruebas inmediatas, elevó de forma abrupta la tensión regional y abrió interrogantes sobre la legalidad y las consecuencias del operativo.
En redes sociales circularon numerosos videos grabados por ciudadanos, en los que se observan explosiones en distintos puntos de Caracas, así como sobrevuelos de helicópteros y aviones militares. Testigos reportaron ataques aéreos contra instalaciones estratégicas como las bases militares de La Carlota y Fuerte Tiuna, uno de los principales complejos castrenses del país.
Las imágenes difundidas muestran densas columnas de humo elevándose sobre la ciudad y helicópteros de gran porte —presuntamente modelos Chinook— cruzando el cielo nocturno en medio de apagones generalizados. En las calles, el caos se hizo visible: largas filas de vehículos intentando abandonar zonas cercanas a los bombardeos y operativos de seguridad que, según testigos, incluían la detención de civiles.
“Las ventanas retumbaron y me escondí en un cuarto sin ventanas”, relató a AFP una pensionada de 67 años que vive en las inmediaciones de Fuerte Tiuna. Otro residente del sector El Valle describió ráfagas de disparos que sonaban “como defensa contra los aviones”, en una noche marcada por el miedo y la confusión.
Los ataques no se limitaron a la capital. Habitantes del estado La Guaira también reportaron explosiones, mientras que en Caracas se sucedían nuevas detonaciones intermitentes, alimentando la percepción de una ofensiva sostenida y no de una acción puntual.
El bombardeo ocurrió días después de que Trump intensificara su retórica contra el Gobierno venezolano y afirmara que los días de Maduro en el poder “están contados”. Washington acusa al mandatario de encabezar una red de narcotráfico internacional, acusaciones que Caracas rechaza y atribuye a un intento de justificar una intervención destinada a controlar los recursos energéticos del país.
Desde la región, las reacciones no tardaron en llegar. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, alertó públicamente sobre el ataque y solicitó reuniones de urgencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la ONU, advirtiendo sobre el riesgo de una desestabilización mayor en América Latina.
Mientras la Casa Blanca presenta la operación como un golpe decisivo, en Caracas la madrugada dejó una ciudad paralizada, civiles atemorizados y un escenario de incertidumbre que plantea una pregunta central: hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos y qué costo tendrá esta ofensiva para la población venezolana y la estabilidad regional.