Ir al contenido

Beatriz Mojica y Javier Saldaña acuerdan fortalecer unidad e inclusión en Morena

El encuentro reunió a referentes de distintas etapas de la izquierda y la lucha social guerrerense, entre ellos familiares y participantes vinculados con movimientos históricos del estado

Mojica planteó establecer una mesa de diálogo para atender deudas históricas relacionadas con El Charco, Aguas Blancas, la Sierra y los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

Tabla de contenido

Chilpancingo, Guerrero.— Beatriz Mojica Morga y Javier Saldaña Almazán acordaron fortalecer la unidad y la inclusión dentro del movimiento tras la contienda por la coordinación estatal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía, en un encuentro que tuvo como escenario la presencia de referentes de distintas etapas de la lucha social de Guerrero.

Frente a ambos estuvieron René Lobato Ramírez, Yahir Alejandro Flores Cabañas, nieto de Lucio Cabañas; Javier Martínez; Florentina Rosario, viuda de Genaro Vázquez; Teresa Bautista, David Molina Francisco, Guillermo Sotelo, Óscar Chávez, José Legorreta, Leopolina Cruz Ventura, Elías García Vallejo y Ofelio Martínez, así como el exrector José Alfredo Romero.

Educación y organización desde las comunidades

Mojica reconoció a Saldaña por su trabajo en la Universidad y la educación en Guerrero, así como por los recorridos realizados durante el proceso interno. También destacó su decisión de incorporarse a la nueva etapa y fortalecer el movimiento “desde las bases, desde abajo”.

La coordinadora recordó sus primeros años de participación política y señaló que comenzó a involucrarse a los 15 años, cuando en Ciudad Altamirano surgía el Frente Democrático Nacional. Relató que las reuniones se realizaban debajo de un tamarindo en Pungarabato, donde campesinos acudían a escuchar y discutir, mientras los jóvenes participaban en tareas de organización.

“Yo soy de una familia campesina”, recordó Mojica al hablar de sus orígenes y de un Guerrero marcado por la pobreza, pero también por familias que han buscado oportunidades mediante el trabajo, la educación y la organización social.

Saldaña vinculó esa historia con su propia trayectoria y habló de las dificultades que enfrentan jóvenes de comunidades que buscan estudiar sin contar con oportunidades cercanas. Explicó que esas experiencias colocaron a la educación en el centro de su vida pública y recordó la expansión de la Universidad hacia comunidades históricamente marginadas, así como la apertura de espacios para población indígena y afromexicana.

Plantean atender deudas históricas de Guerrero

Durante el encuentro también se abordaron episodios y movimientos que forman parte de la historia política y social de Guerrero, entre ellos la Independencia, el Plan de Ayutla y la participación del pueblo afromexicano.

Mojica mencionó además a Lucio Cabañas, Aguas Blancas, El Charco y Ayotzinapa, al referirse a las demandas sociales que permanecen pendientes en distintas regiones de la entidad.

Sobre Lucio Cabañas, recordó su trayectoria como maestro y sostuvo que antes de la lucha armada existieron demandas relacionadas con mejores escuelas, atención para campesinos, centros de salud y servicios para las comunidades.

A partir de estos antecedentes, Mojica propuso establecer una mesa de diálogo para avanzar en el resarcimiento del daño social. Entre los temas mencionados estuvieron El Charco y una carretera que permanece inconclusa; Aguas Blancas y las condiciones de vida de las familias; la necesidad de infraestructura carretera en la Sierra y los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Saldaña retomó estos planteamientos y señaló que las demandas de comunidades rezagadas “no es un tema de capricho”. También se refirió a El Charco y cuestionó que después de décadas continúen pendientes obras carreteras para población que vive en condiciones de pobreza extrema.

El exrector planteó que estos asuntos representan una convicción y una forma de “visibilizar a quienes dieron sus vidas”.

Los planteamientos establecieron como temas del acuerdo la unidad con inclusión, el reconocimiento de equipos y capacidades, el trabajo territorial, la educación como vía de movilidad social y una agenda para atender demandas de comunidades afectadas por pobreza y hechos de violencia.

Mojica sostuvo que la unidad no implica eliminar las diferencias entre quienes participaron en el proceso interno y afirmó que para alcanzarla también debe existir inclusión.

“Para lograr la unidad también tiene que haber inclusión”, planteó, al hablar de reconocer capacidades, experiencias, talentos y aportaciones de los distintos grupos.

La coordinadora resumió su postura al señalar que quien gana no gana todo y quien pierde no pierde todo, por lo que consideró necesario que los distintos actores puedan reconocerse en su diversidad, escucharse y encontrar causas comunes.

Saldaña confirmó que mantiene comunicación con Mojica, a quien se refirió como “Bety”, y describió la relación entre ambos como “muy horizontal”. También sostuvo que los temas abordados —educación, caminos, comunidades marginadas y reconocimiento de las luchas sociales— forman parte de sus convicciones.

La presencia de representantes y familiares vinculados con distintas luchas sociales de Guerrero acompañó el encuentro en el que Mojica y Saldaña plantearon continuar juntos en una nueva etapa, con énfasis en unidad, inclusión, educación y atención de demandas históricas de las comunidades.

Últimas noticias