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Ataques de Israel y EU contra Irán ponen al mundo en vilo y desata una ola de furia internacional

La operación militar sobre Teherán rompe los puentes diplomáticos y despierta el miedo a una gran guerra que dispare los precios y la inestabilidad global.

La ofensiva sobre Teherán desata una oleada de condenas.
La ofensiva sobre Teherán desata una oleada de condenas.

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La operación militar sobre Teherán rompe los puentes diplomáticos y despierta el miedo a una gran guerra que dispare los precios y la inestabilidad global.La ofensiva militar lanzada este sábado por las fuerzas de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán ha sacudido el tablero internacional, provocando una fractura profunda entre quienes respaldan la acción como una necesidad estratégica y quienes advierten de una catástrofe humanitaria y económica de alcance global.

La operación, que Washington y Jerusalén defienden como un paso necesario frente a la amenaza del programa nuclear de Teherán, ha situado a Oriente Próximo en el escenario más volátil de las últimas décadas, desatando una cascada de reacciones que oscilan entre el cierre de filas aliado y la indignación diplomática.

El rechazo frontal de Moscú y los mediadores

Rusia ha liderado las críticas más severas desde el Kremlin, calificando el ataque de "peligrosa aventura" y denunciando un intento de destruir al Gobierno iraní por su negativa a someterse al "hegemonismo" occidental. Esta postura coincide en gravedad con la de Omán, país que hasta ahora ejercía como puente diplomático clave. Su canciller, Badr Albusaidi, se mostró "consternado" por el fin de unas negociaciones que consideraba serias y activas, enviando un mensaje directo a la Casa Blanca al afirmar que "esta no es su guerra".

En el ámbito de los organismos internacionales, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, lamentó que la vía militar solo aporte "muerte, destrucción y sufrimiento". Por su parte, el movimiento Hamás y el gobierno de Líbano coincidieron en que la operación constituye un ataque directo a la soberanía de toda la región, con el primer ministro libanés, Nawaf Salam, advirtiendo de que no aceptará que su país sea arrastrado a aventuras que amenacen su unidad nacional.

Una Europa dividida entre la cautela y la legalidad

La Unión Europea ha intentado mantener un equilibrio institucional a través de una declaración conjunta de Ursula von der Leyen y António Costa, quienes reclamaron "máxima moderación" y pusieron el foco en la seguridad de las instalaciones nucleares. Sin embargo, las capitales europeas han mostrado matices propios de condena. El presidente español, Pedro Sánchez, rechazó la "acción militar unilateral" por considerar que genera un orden internacional "más incierto y hostil", aunque también marcó distancia con las acciones del régimen iraní.

Francia, por su parte, elevó el tono a través de Emmanuel Macron, quien calificó la escalada de "peligrosa para todos" y solicitó una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU. En el norte del continente, Noruega cuestionó la base jurídica del ataque bajo el derecho internacional, argumentando que no se ha demostrado la existencia de una "threat" o amenaza inminente que justifique una acción de carácter preventivo.

El respaldo anglosajón y la alarma del Sur Global

En el bloque de apoyo, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, cerró filas con la administración estadounidense, sosteniendo que el programa nuclear de Irán es una amenaza histórica para la paz mundial. El Reino Unido, aunque más cauto, centró su discurso en la necesidad de evitar que la situación degenere en un conflicto regional total que desestabilice aún más la zona.

Finalmente, la Unión Africana introdujo una variable de preocupación económica. El organismo advirtió de que cualquier nueva escalada tendrá consecuencias nefastas para los mercados energéticos y la seguridad alimentaria en África, un continente que todavía lucha por la resiliencia económica y que ve en este conflicto un riesgo añadido para la estabilidad de los precios globales y el suministro de recursos básicos.

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