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Ciudad de México.— Hace entre 11 y 16 millones de años, un enorme cocodrilo dominaba los humedales de Sudamérica y podía atacar a animales que pesaban más de una tonelada. Se trataba del Purussaurus neivensis, un pariente de los caimanes actuales.
De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology, este depredador alcanzaba unos 7 metros de largo y podía pesar alrededor de 1,800 kilogramos, aproximadamente lo mismo que una camioneta compacta.
Fósiles en Colombia muestran sus posibles ataques
Investigadores analizaron fósiles encontrados en Colombia, entre ellos huesos de tres grandes mamíferos herbívoros que vivieron durante el Mioceno medio.
Los huesos presentan marcas de perforaciones que coinciden con las producidas por las mordidas de cocodrilos actuales. Los investigadores consideran que estas marcas son evidencia de que Purussaurus neivensis atacaba a grandes herbívoros.
Entre sus posibles presas estaban Pericotoxodon platignathus, un animal de tamaño similar al de un rinoceronte, y Granastrapotherium snorki, un mamífero de gran tamaño con aspecto parecido al de un elefante.
Un depredador entre animales gigantes
El Purussaurus neivensis vivió en una época en la que gran parte de Sudamérica estaba cubierta por un enorme sistema lacustre y sus alrededores estaban habitados por animales de gran tamaño.
En ese ecosistema también había perezosos terrestres gigantes, gliptodontes con grandes caparazones, anacondas enormes y aves depredadoras conocidas como “aves del terror”.
Los investigadores señalan que los grandes herbívoros no eran los únicos animales capaces de enfrentarse a otros depredadores. Estudios anteriores indican que estos enormes cocodrilianos pudieron incluso alimentarse ocasionalmente de otros animales carnívoros.
El nuevo análisis de los fósiles colombianos aporta evidencia sobre el papel de Purussaurus neivensis como uno de los principales depredadores de los humedales sudamericanos del Mioceno medio.