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Ciudad de México.- La Luna, durante décadas considerada un cuerpo sin mayores cambios, mantiene preguntas clave sin resolver que podrían ser abordadas con el regreso de misiones tripuladas del programa Artemis de la NASA.
Tras más de 50 años desde las misiones Apolo, nuevas observaciones y misiones robóticas han mostrado que el satélite es más complejo de lo que se pensaba. Ahora, Artemis II y III contemplan vuelos tripulados en órbita, mientras que Artemis IV planea llevar astronautas nuevamente a la superficie lunar.
Entre los principales temas que la ciencia busca aclarar está el origen de la Luna, que sigue basado en la hipótesis de una colisión entre la Tierra primitiva y un cuerpo del tamaño de Marte. Nuevas muestras permitirían confirmar o ajustar esta teoría.
Otro punto es la cantidad y tipo de agua disponible, especialmente en cráteres del polo sur, donde se ha detectado hielo. También se busca entender si este recurso puede ser aprovechado para futuras misiones.
La estructura interna del satélite es otro aspecto con información limitada. Nuevos instrumentos permitirían obtener datos más precisos sobre su núcleo y manto.
Además, persiste la duda sobre por qué la cara visible y la cara oculta son tan diferentes, así como qué ocurrió con el antiguo campo magnético lunar.
El programa Artemis busca establecer una presencia sostenida en la Luna, lo que permitiría obtener más datos y muestras en los próximos años.