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México.- En el tablero político nacional, la comparación entre la aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum y la de los gobiernos estatales vuelve a dibujar una constante incómoda para los liderazgos locales, la figura presidencial domina en prácticamente todo el país, con márgenes que en algunos casos se vuelven amplios y difíciles de revertir.
Guerrero entre los más favorables
En este escenario, Guerrero destaca como el tercer estado donde la presidenta registra uno de sus niveles más altos de evaluación ciudadana, alcanzando alrededor de 78 puntos de aprobación, una cifra que la coloca muy por encima del desempeño de la gobernadora de la entidad, quien se ubica cerca del 41 por ciento.
La diferencia no es menor, en términos políticos el contraste refleja una brecha de más de 30 puntos, lo que evidencia que en el caso guerrerense el respaldo ciudadano se concentra mucho más en la figura presidencial que en el gobierno local.
Brechas que se repiten
El fenómeno no es exclusivo de Guerrero. En entidades como Oaxaca y Tabasco, la tendencia se repite con márgenes similares, donde la popularidad de la presidenta supera con amplitud la de los mandatarios estatales, incluso en contextos donde estos últimos mantienen niveles de aceptación relativamente estables.
La única excepción en el mapa nacional aparece en Guanajuato, donde por segundo mes consecutivo la gobernadora Libia Dennise García logra colocarse ligeramente por encima de la presidenta, rompiendo la regla general del país.
Aun así, el patrón dominante es claro, más allá de los desempeños locales, la aprobación presidencial mantiene una ventaja estructural que reconfigura la lectura política en cada estado, dejando a los gobiernos estatales con el reto de cerrar una brecha que, por ahora, sigue siendo persistente.