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Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum celebró y arropó las declaraciones del magnate Carlos Slim, quien calificó de "irracional" y "ridícula" la baja de perspectiva soberana dictada por la agencia Moody's. Lejos de matizar el choque con Wall Street, Sheinbaum utilizó el peso global del ingeniero para descalificar el rigor de las calificadoras neoyorquinas, acusándolas de aplicar un diagnóstico anacrónico: "Tienen sus indicadores muy al pasado; se quedaron en el tiempo del periodo neoliberal".
El termómetro de Slim
Para la administración federal, la lectura de Slim posee mayor validez empírica que los modelos matemáticos de las agencias de riesgo, debido a su conocimiento directo del flujo de capitales en el país:
- El peso de una opinión: Sheinbaum enfatizó que el respaldo de Slim no es retórico, sino cuantitativo, ya que el empresario analiza "los números permanentes de la economía mexicana" a través de sus propias corporaciones. "Qué bueno que lo dijo, porque su opinión pesa en el país y en el mundo", subrayó.
- El desfase metodológico: La presidenta argumentó que los criterios de evaluación tradicionales de Wall Street son incapaces de medir la estructura económica actual de México, pues siguen anclados en las fórmulas e indicadores de hace tres décadas.
Empleo récord y el fin de la pobreza laboral
Frente a las alertas de Moody's, el gobierno federal desplegó su propio arsenal de indicadores macroeconómicos y de bienestar para demostrar la salud de la economía nacional durante el primer trimestre del año:
- Mercado interno robusto: La mandataria destacó que la población ocupada en el país alcanzó la cifra histórica de 59.6 millones de personas, sumando 552 mil nuevos empleos formales en la comparativa anual.
- Inversión y comercio: El balance oficial contrapuso la nota de la calificadora con el récord registrado en Inversión Extranjera Directa (IED) y una balanza comercial que se mantiene en terreno positivo.
- Mínimo histórico: El argumento central de la defensa gubernamental se concentró en el índice de pobreza laboral, el cual —aseguró Sheinbaum— cayó a su nivel más bajo desde que comenzó a medirse formalmente por el Estado en el año 2005.