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Acamoto: el evento que Acapulco aprendió a odiar

Aunque genera ocupación hotelera y derrama económica en temporada baja, el crecimiento descontrolado del evento, los accidentes, disturbios y actos vandálicos han provocado rechazo

El Acamoto comenzó a deteriorarse por diversos factores

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Por Edarty Ramírez

Con la llegada del Acamoto al puerto, empresarios, ciudadanos y autoridades han manifestado su inconformidad, al considerar que el evento perjudica la imagen turística de Acapulco debido a los excesos, el descontrol y los múltiples incidentes que se registran cada año. A ello se suma la basura que queda en playas y calles, además del riesgo constante por accidentes y disturbios.

Sin embargo, muchas personas desconocen que este evento nació a finales del siglo pasado y que durante años fue esperado por cientos de visitantes.

Existen dos versiones sobre su origen.

La primera señala que las concentraciones de motociclistas comenzaron tras el evento musical “Acafest”, organizado por Televisa en 1992, donde se realizaba una “Noche Harley” en el ya desaparecido Hard Rock Café. Durante varios años se llevaron a cabo exhibiciones acrobáticas y rodadas simbólicas sobre la Costera Miguel Alemán.

Otra versión apunta a que el entonces presidente municipal, Félix Salgado Macedonio, impulsó estas reuniones como una estrategia para atraer turismo y generar derrama económica durante temporadas bajas.

Independientemente de su origen, el Acamoto inició como un convivio informal que reunía principalmente a motociclistas del Estado de México, Morelos y Guerrero. Con el paso del tiempo dejó de coordinarse con las autoridades y se convirtió en un evento completamente social, promovido principalmente a través de redes sociales. Por ello, actualmente no cuenta con permisos oficiales ni con una organización formal.

El Acamoto comenzó a deteriorarse por diversos factores.

El principal fue su crecimiento descontrolado. Pasó de reunir a cientos de motociclistas a convocar a miles de asistentes provenientes de distintos estados del país. Tan solo en 2025 se estimó la llegada de más de siete mil motociclistas, mientras que para 2026 se espera la asistencia de más de diez mil.

A esto se suma que Acapulco no cuenta con la infraestructura ni con los servicios de emergencia y Protección Civil preparados para atender eventos masivos informales de esta magnitud.

Otro factor ha sido la falta de supervisión y regulación por parte de las autoridades municipales durante más de una década.

Además, año con año se registran accidentes fatales, riñas, robos, choques y actos vandálicos. Tan solo en 2025 se reportaron al menos ocho muertos, decenas de heridos y más de cien detenidos. Muchos de estos hechos fueron difundidos ampliamente en redes sociales, provocando que la percepción pública del evento se relacione cada vez más con caos e imprudencia.

El impacto negativo también ha alcanzado al sector turístico.

Empresarios hoteleros, restauranteros y comerciantes han denunciado que el Acamoto genera más problemas que beneficios, pues afecta la imagen del puerto, incrementa la percepción de inseguridad, provoca cierres viales y genera desorden en distintas zonas de la ciudad.

Por su parte, muchos ciudadanos también han expresado su cansancio ante el ruido excesivo, la contaminación y los enfrentamientos callejeros que suelen registrarse durante esos días.

A ello se suman las múltiples escenas de indecencia pública que han circulado en redes sociales, donde aparecen personas teniendo relaciones sexuales en la vía pública o desnudándose frente a decenas de asistentes, mientras otros motociclistas celebran estos actos sin temor a consecuencias.

Todo esto ha provocado que gran parte de Acapulco rechace actualmente el evento, desde sectores ciudadanos hasta autoridades y empresarios.

Incluso, la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, declaró que “no hay permiso, no hay solicitud oficial y no habrá autorización” para el Acamoto 2026. A esta postura también se sumaron empresarios de Acapulco y Guerrero.

Aun así, el Acamoto 2026 se llevará a cabo del 14 al 17 de mayo, motivo por el que se desplegaron operativos de seguridad, tránsito y Guardia Nacional para prevenir disturbios. Asimismo, la Secretaría de Seguridad Pública advirtió que habrá “cero tolerancia” contra conductas que afecten el orden público, la vialidad o a la ciudadanía.

Desde el primer día del evento se reportó el ingreso de más de 650 motociclistas y se espera la llegada de miles más, informó Alejandro Martínez Sidney. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, el flujo fue menor debido a la cancelación oficial del evento y al fuerte operativo de seguridad implementado por las autoridades.

Aunque el Acamoto sí deja una derrama económica considerable y ayuda a reactivar la economía durante una temporada baja para el turismo, también continúa afectando la seguridad y la imagen de un puerto que ha intentado recuperarse año con año.

Datos de 2025 señalan que durante ese fin de semana la ocupación hotelera alcanzó hasta un 85 por ciento, con aumentos del 20 al 40 por ciento en comparación con semanas normales.

Y ahí es donde surge el verdadero dilema.

Acapulco repudia el Acamoto, pero al mismo tiempo depende parcialmente del dinero que genera.

Por ello, si realmente se busca desaparecer este evento, también será necesario impulsar nuevos atractivos turísticos que permitan sustituir esa derrama económica. Festivales culturales, congresos, eventos deportivos, conciertos y actividades familiares podrían convertirse en alternativas reales para evitar que mayo siga siendo un mes económicamente muerto para el puerto.

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